El mundo en su conjunto ha realizado importantes progresos en la consecución de muchos de los ODM. Entre 1990 y 2002, el promedio de ingresos globales aumentó en aproximadamente un 22 por ciento, el número de personas en situación de pobreza extrema disminuyó en una cantidad estimada en 130 millones de personas1, las tasas de mortalidad infantil disminuyeron de 88 a 70 fallecimientos cada 1.000 niños nacidos vivos al año. La esperanza de vida aumentó de 63 años a casi 65 años, un 9 por ciento adicional de la población del mundo en desarrollo obtuvo acceso al agua y un 14 por ciento adicional obtuvo acceso a mejores servicios de saneamiento.
Ahora bien, el progreso dista mucho de haber sido uniforme en todo el mundo o respecto de todos los ODM. Se registran enormes disparidades entre los países o dentro de ellos. Y dentro de los países la pobreza es mayor en las zonas rurales, aunque la pobreza urbana es extensa, está aumentando y los indicadores tradicionales (cuadro 2).
África subsahariana es el epicentro de crisis, con una inseguridad alimentaria continua, un incremento de los casos de pobreza extrema, una mortalidad materna y de niños menores de cinco años asombrosamente alta y gran número de personas que viven en tugurios (mapas 1, 2 y 3), y una deficiencia generalizada
en lo que se refiere a la consecución de la mayor parte de los ODM. Asia es la región que acusa los progresos más rápidos, pero incluso en Asia continúa habiendo centenares de millones de personas que viven en una situación de pobreza extrema, e incluso países de rápido crecimiento no concontinúan alcanzar algunos de los Objetivos no relacionados con los ingresos. Otras regiones del mundo, particularmente América Latina, las economías en transición, el Oriente Medio y África del Norte, han obtenido resultados diversos, a menudo caracterizados por progresos lentos o la falta de progresos respecto de algunos de los Objetivos y desigualdades persistentes que minan los progresos alcanzados, respecto de otros.
También hay diferencias considerables en el progreso hacia los ODM:
- La proporción de personas malnutridas está disminuyendo lentamente en la mayor parte de las regiones del mundo. Asia occidental, los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) en Asia y Oceanía son excepciones, pues la proporción ha aumentado en el último decenio. En África subsahariana, algunos países han progresado, pero las proporciones generales de la malnutrición han cambiado poco y continúan siendo altas.
- En la enseñanza primaria, se está progresando en la mayor parte de las regiones, pero África subsahariana y Asia meridional continúan estando muy retrasadas. La mayor parte de los niños pobres que asisten a la enseñanza primaria en el mundo en desarrollo aprenden sorprendentemente poco.
- La igualdad de los géneros continúa siendo un objetivo que dista mucho de haberse alcanzado, y la meta de equiparación en educación para el año 2005 no se podrá alcanzar en muchos países, especialmente en África subsahariana y Asia meridional.
- Las tasas de mortalidad de menores de 5 años han disminuido en general, pero el progreso se ha visto frenado en muchas partes del mundo y se están registrando regresiones en la Comunidad de Estados Independientes. Ha habido progresos limitados en Asia oriental, Asia meridional, Asia occidental y Oceanía, y la mortalidad continúa siendo altísima en el África subsahariana (véase el mapa 1).
- La mortalidad materna continúa siendo inaceptablemente elevada en todas las regiones, lo que corresponde a la escasa atención pública hacia las necesidades de la mujer y a un acceso inadecuado a servicios de educación sexual e higiene reproductiva, con inclusión de los servicios de obstetricia de urgencia (véase el mapa 2).
- El VIH/SIDA, pandemia de la que en la actualidad están infectados unos 40 millones de personas tiene carácter pandémico en el África meridional y plantea una grave amenaza, particularmente para las mujeres y los adolescentes, en prácticamente todas las demás regiones en desarrollo. La incidencia de la tuberculosis continúa siendo sumamente elevada, y está incrementándose como infección de oportunidad asociada con el VIH/SIDA. El paludismo, causado por un parásito basado ecológicamente, continúa representando una considerable amenaza para la salud en muchas regiones tropicales y es pandémico en el África subsahariana.
- El porcentaje de la población con acceso a agua de beber sana ha aumentado sustancialmente. La mayor parte de las regiones continúan desarrollándose según las previsiones por lo que respecta a ese indicador, excepción hecha del África subsahariana y de zonas rurales de muchas regiones.
- El mundo no está progresando lo suficiente para alcanzar los ODM referentes al saneamiento. El progreso ha sido insuficiente en Asia meridional, África subsahariana y gran parte del resto de Asia.
- Aproximadamente 900 millones de personas se estima que viven en condiciones semejantes a los tugurios, que se caracterizan por una tenencia de tierra poco segura, una vivienda inadecuada, y falta de acceso al agua o al saneamiento. La proporción más elevada de habitantes de tugurios se encuentra en África subsahariana y en Asia meridional, y representa más del 70 por ciento de la población urbana en muchas ciudades (véase el mapa 3). Tanto Asia occidental como Asia oriental (salvo China) han registrado un aumento del número de habitantes de tugurios desde 1990 pero una ligera disminución en su proporción. El mismo fenómeno está ocurriendo en países sin litoral, pequeños Estados insulares y países menos adelantados. Muchas otras regiones no progresan o están atrasadas.
- Todas las regiones en desarrollo han experimentado una degradación ambiental considerable a lo largo del decenio pasado, lo que probablemente continuará debido al cambio climático mundial provocado por el hombre. Muchos países están luchando entre sí debido a que su base de recursos naturales –concretamente los bosques, las pesquerías, el suelo y el agua, de los que depende la supervivencia y el nivel de vida– se están degradando cada vez más y su nivel de contaminación aumenta. Unos 15 millones de hectáreas de bosques se desbrozan cada año, generalmente en países en desarrollo, lo que da por resultado un incremento de las enfermedades transmitidas por vectores, disminuciones de la cantidad y la calidad del agua, y más inundaciones, corrimientos de tierra, y cambios climáticos locales. La falta de buenos datos e indicadores ambientales enmascara el grado en que la mayor parte de las regiones en desarrollo han sido víctimas de una extensa degradación ambiental durante el pasado decenio y no están al día para la consecución de la sostenibilidad ambiental.
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