Informe señala que la infraestructura es importante, pero que la capacitación en materia de higiene y la prestación de servicios también son decisivos para el éxito
17 de enero de 2005, Nueva York — Cuatro de cada 10 personas carecen de acceso hasta a una simple letrina de pozo y deben defecar a la intemperie. Casi dos de cada 10, más de mil millones de personas, carecen de fuentes de agua potable. Como consecuencia de ello, mueren 3.900 niños por día a causa de esta crisis humanitaria silenciosa aunque completamente prevenible.
Según el Equipo de Tareas, se dispone de los conocimientos, las herramientas y los recursos financieros para alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad el número de personas que carecen de acceso al agua potable y al saneamiento en los próximos decenios. Asimismo, los países deben mejorar la gestión de los recursos hídricos a fin de proteger el medio ambiente y utilizar sus escasos recursos hídricos eficazmente.
El informe del Equipo de Tareas, Salud, dignidad y desarrollo: ¿Qué se necesitará para su consecución?, presentado hoy, es parte de un plan de acción mundial amplio de lucha contra la pobreza, la enfermedad y la degradación del medio ambiente en los países en desarrollo. El Equipo de Tareas sobre el agua y el saneamiento estuvo dirigido por el Dr. Roberto Lenton, Director Ejecutivo de la Secretaría de Asuntos Internacionales y Desarrollo del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Predicción del Clima (IRI), un centro para miembros del Earth Institute de la Universidad de Columbia, y el Dr. Albert M. Wright, presidente del Equipo de Tareas sobre el agua en África, miembro del Comité Técnico de la Asociación Mundial para el Agua y asesor en materia de política de saneamiento urbano de varios países en desarrollo. Dirigieron un equipo de expertos que estudió los obstáculos al abastecimiento adecuado de agua y saneamiento, y buscó soluciones a la “crisis humanitaria silenciosa que se cobra miles de vidas por día”.
“La ampliación de la cobertura del agua y el saneamiento no es ciencia espacial”, dice el informe. “No requiere fabulosas sumas de dinero ni descubrimientos científicos avanzados ni adelantos tecnológicos espectaculares”.
El Equipo de Tareas sobre el agua y el saneamiento ha formulado recomendaciones amplias para mejorar los servicios básicos que son fundamentales para lograr el progreso económico en las zonas empobrecidas. Asimismo, destaca la importancia de trabajar con las comunidades locales de los países en desarrollo para brindar educación sobre higiene, capacitación sobre la utilización correcta de las instalaciones de saneamiento y dar prioridad a la prestación de los servicios, además de modernizar o construir nuevos sistemas de agua y alcantarillado.
Entre las recomendaciones para solucionar la crisis del agua y el saneamiento figuran las siguientes:
- Los gobiernos nacionales y otros interesados deben comprometerse a dar prioridad a la crisis del saneamiento en sus programas. Para ello, la redacción utilizada para describir la crisis debe transmitir “la simple y horrible verdad de lo que realmente sucede, fundamentalmente, la defecación a la intemperie”, señalan los autores del informe del Equipo de Tareas.
- Deben incrementarse las inversiones, especialmente en saneamiento. En el caso de los países más pobres, ello requerirá un aumento significativo de la asistencia para el desarrollo. La reforma de los servicios públicos es decisiva, pero no puede llevarse a cabo sin un incremento de la financiación. La reforma y la inversión deben aplicarse simultáneamente.
- Las inversiones en agua y saneamiento deben centrarse en la prestación sostenible del servicio, y no sólo en la construcción de las instalaciones.
- Los gobiernos y los organismos donantes deben facultar a las autoridades locales y las comunidades dotándolas de la autoridad, los recursos y la capacidad profesional necesarios para administrar el abastecimiento de agua y la prestación del servicio de saneamiento.
- Al establecer un sistema de pago de los servicios, debe cobrarse el servicio de agua y saneamiento a los usuarios en condiciones de pagar, pero debe preverse la cobertura de los costos que los hogares pobres no pueden sufragar.
- Los países deben formular planes de desarrollo y gestión de los recursos hídricos coherentes en el marco de las estrategias nacionales de lucha contra la pobreza que apoyen el logro de los Objetivos.
- Debe alentarse la innovación para acelerar el progreso en pos del logro de varios objetivos de desarrollo simultáneamente. Por ejemplo, establecer nuevas formas de utilizar las aguas servidas en la agricultura podría aumentar el rendimiento de las cosechas y reducir el hambre al tiempo que mejora el saneamiento.
- Deben establecerse mecanismos de coordinación para mejorar y evaluar el impacto de las actividades de nivel local financiadas por los organismos internacionales.
No podrá alcanzarse la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad el número de personas que carecen de acceso al agua y al saneamiento a menos que los países ricos aporten suficiente asistencia a los países más pobres y éstos reasignen los recursos a sus comunidades más pobres.
El Equipo de Tareas considera que el acceso al agua y al saneamiento es fundamental si hemos de cumplir los compromisos asumidos en 2000 en la Cumbre del Milenio, en que los dirigentes mundiales acordaron dar prioridad a la lucha contra la pobreza en los países en desarrollo, en todos sus aspectos. La Cumbre inspiró los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que se basan en el reconocimiento de que, de la salud al medio ambiente, de la educación a la igualdad entre los géneros, las cuestiones del desarrollo, cada vez más numerosas, no pueden abordarse exclusivamente dentro de las fronteras de un solo país.
El informe es parte del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas, establecido en 2002 por el Secretario General de las Naciones Unidas con el mandato de formular un plan de acción práctico para que los países en desarrollo pudieran alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y revirtieran la pobreza absoluta, el hambre y la enfermedad que afectan a miles de millones de personas. Dirigido por el Profesor Jeffrey D. Sachs, el Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas es un órgano asesor independiente, que presentó sus recomendaciones definitivas en enero de 2005.
El Equipo de Tareas sobre el agua y el saneamiento es uno de los 10 Equipos de Tareas del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas, integrados por unos 265 expertos de todo el mundo, incluidos parlamentarios, investigadores y científicos, encargados de la formulación de políticas, representantes de la sociedad civil, organismos de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el sector privado. La labor encomendada a los Equipos de Tareas del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas fue diagnosticar las limitaciones fundamentales que se oponían al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y presentar recomendaciones para superar los obstáculos a que hacen frente los países, y así retomar la senda para alcanzarlos antes de 2015. |