Equipo de Tareas informa que el mayor reto en las iniciativas para salvar vidas en los países más pobres es el acceso, y no la tecnología
17 de enero de 2005, Nueva York — Según el Equipo de Tareas sobre la salud de los niños y de las madres del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas, los países en desarrollo deben centrarse en el incremento de escala y el fortalecimiento de sus sistemas de salud para poder salvar las vidas de millones de niños y cientos de miles de madres que mueren todos los años a causa de enfermedades fáciles de prevenir o de tratar. El informe del Equipo de Tareas, ¿Quién tiene el poder? Transformando los sistemas de salud para la mujer y el niño, publicado hoy, es parte de un plan de acción mundial exhaustivo de lucha contra la pobreza, la enfermedad y la degradación del medio ambiente en los países en desarrollo.
Por año mueren aproximadamente 10,8 millones de niños menores de 5 años y unas 530.000 mujeres en edad de procrear. Una mujer que vive en África subsahariana tiene una probabilidad de 1 en 16 de morir durante el embarazo o el parto. En cambio, el riesgo para una mujer en América del Norte es de 1 en 3.700. Además, la comparación entre los grupos más ricos y los más pobres dentro de los países revela enormes desigualdades en las tasas de mortalidad infantil y materna, y en el acceso a intervenciones decisivas para salvar vidas.
El equipo de expertos estuvo dirigido por el Decano Allan Rosenfield, la Profesora Lynn Freedman y el Profesor Ronald Waldman de la Mailman School of Public Health de la Universidad de Columbia, y el Dr. A. Mushtaque R. Chowdhury, Vicedirector Ejecutivo de BRAC (Bangladesh), una de las mayores organizaciones no gubernamentales indígenas del mundo. Pese a que la tasa de mortalidad infantil ha disminuido sostenidamente en los dos últimos decenios, según los indicadores básicos el progreso está disminuyendo, y en algunas partes de África subsahariana la mortalidad infantil está aumentando. Según el Equipo de Tareas, el progreso ha sido aún más esquivo en el caso de la tasa de mortalidad materna.
“Las necesidades de tecnología existente y de intervenciones especiales en materia de salud, como la terapia de rehidratación oral para niños y el acceso a atención obstétrica para mujeres, son decisivas para prevenir muchas muertes”, se señala en el informe. “No obstante, incluso si se dispone de la tecnología, el principal reto es abordar el problema de la aplicación y garantizar el acceso a esas intervenciones”.
El Equipo de Tareas propone una amplia serie de recomendaciones, incluidas las siguientes:
- Deben modificarse las políticas para fortalecer los sistemas de salud a fin de que sean considerados instituciones sociales básicas, en las que se trate a los pacientes como ciudadanos con derecho a servicios de salud de calidad, gratuitos en el nivel básico.
- Los organismos internacionales de desarrollo y los gobiernos nacionales deben dar prioridad a los sistemas de salud como parte de la estrategia de lucha contra la pobreza en los países en desarrollo y establecer formas de retener a los trabajadores de la salud especializados en los sistemas de salud pública locales.
- Las intervenciones en materia de salud infantil, incluidos el amamantamiento y la rehidratación oral, deben ser objeto de un incremento de escala para garantizar una cobertura del 100%, prestando especial atención a la reducción de la mortalidad de recién nacidos.
- La reducción de la mortalidad materna depende de la creación de sistemas de salud funcionales que garanticen el acceso a atención obstétrica de emergencia y partos con asistencia de personal sanitario especializado.
- El acceso universal a servicios, información y educación sobre salud sexual y reproductiva debe garantizarse como parte integral de las estrategias de reducción de la mortalidad infantil y de mejora de la salud materna.
En el informe se destaca la importancia de abordar las necesidades de las mujeres y sus hijos en materia de atención sanitaria en relación con el cumplimiento de los compromisos asumidos en 2000 en la Cumbre del Milenio, en que los dirigentes mundiales acordaron dar prioridad a la lucha contra la pobreza en los países en desarrollo, en todos sus aspectos. La Cumbre inspiró los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que se basan en el reconocimiento de que, de la salud al medio ambiente, de la educación a la igualdad entre los géneros, las cuestiones del desarrollo, cada vez más numerosas, no pueden abordarse exclusivamente dentro de las fronteras de un solo país.
Las recomendaciones del Equipo de Tareas para reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna son parte del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas, establecido en 2002 por el Secretario General de las Naciones Unidas con el mandato de formular un plan de acción práctico para que los países en desarrollo pudieran alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y revirtieran la pobreza absoluta, el hambre y la enfermedad que afectan a miles de millones de personas. Dirigido por el Profesor Jeffrey D. Sachs, el Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas es un órgano asesor independiente, que presentó sus recomendaciones definitivas en enero de 2005.
El Equipo de Tareas sobre salud infantil y materna es uno de los 10 Equipos de Tareas del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas, integrados por unos 265 expertos de todo el mundo, incluidos parlamentarios, investigadores y científicos, encargados de la formulación de políticas, representantes de la sociedad civil, organismos de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el sector privado. La tarea encomendada a los Equipos de Tareas del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas fue diagnosticar las limitaciones fundamentales que se oponían al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y presentar recomendaciones para superar los obstáculos a que hacen frente los países, y así retomar la senda para alcanzarlos antes de 2015. |