El Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas de las Naciones Unidas recomienda que en el año 2005 la comunidad internacional designe como pertenecientes a la categoría de vía rápida a un número importante de países de bajos ingresos que están en condiciones de experimentar un incremento de escala. Para identificar a esos países se pueden utilizar por lo menos cuatro criterios, según se enumeran en el cuadro. Uno de los primeros esfuerzos internacionales destinados a recompensar una firme gobernanza con un incremento de la asistencia extranjera fue la iniciativa para los países pobres muy endeudados (PPME) encaminada a reducir la carga de la deuda. Como parte del proceso de dichos países, la posibilidad de que un país reciba el alivio de su deuda no sólo depende de que tenga una carga de la deuda sumamente elevada sino también de que obtenga una evaluación conjunta positiva del Banco Mundial y del FMI respecto de las políticas económicas y de la calidad de gobernanza del país. A los países se les concede el alivio cuando llegan al “punto de culminación”, y por lo tanto son “reconocidos por la comunidad internacional por haber conseguido progresos satisfactorios en la ejecución de políticas económicas y estructurales sólidas”.
Un segundo mecanismo que evalúa y valida una firme gobernanza como condición previa para el desembolso de la asistencia es la Corporación del Desafío del Milenio (MCC) de los Estados Unidos. La MCC desembolsa fondos únicamente para los países que rebasen los umbrales de diversos indicadores que miden la gobernanza, el esfuerzo de inversión en salud y enseñanza, y las políticas económicas. Dieciséis países han sido considerados ya aptos para participar en ambiciosos programas de inversión. Otros siete “casi aptos” han sido considerados como países que poseen la voluntad de llevar a cabo las reformas necesarias para mejorar el desempeño y cualificarse eventualmente para la asistencia de la MCC.
Un tercer ejemplo es el Mecanismo africano de examen inter pares (APRM) de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD). Los Estados miembros de la Unión Africana se suman al APRM para promover la adopción de políticas, normas y prácticas que conduzcan a la estabilidad política, a un elevado crecimiento económico, al desarrollo sostenible, y a una integración económica subregional y continental acelerada, compartiendo para ello experiencias y reforzando las prácticas que hayan tenido éxito, entre otras la determinación de deficiencias y la evaluación de necesidades en materia de creación de capacidades. Un criterio fundamental para tener acceso al APRM consiste en someterse a exámenes periódicos inter pares y a facilitar esos exámenes a fin de conseguir que las políticas de los Estados participantes correspondan a las normas, los códigos, los valores colectivos, económicos y políticos convenidos. A mediados de 2004 firmaron un memorándum de entendimiento 23 países africanos, como primera medida de adhesión y de subordinación de sus políticas e instituciones a un examen periódico inter pares.
El proceso de los DERP brinda un cuarto mecanismo para identificar a los países que pueden incluirse en la categoría de vía rápida hacia los ODM. El Banco Mundial y el FMI llevan a cabo evaluaciones con personal conjunto acerca de los DERP, y han elogiado profundamente a varios países de bajos ingresos. Por ejemplo, “el DERP [de Mali] representa un marco normativo creíble para reducir la pobreza, pues integra por vez primera los diversos programas del país centrados en la pobreza dentro del contexto de un marco macroeconómico sólido”. Otros países recientemente elogiados por poseer buenos DERP incluyen a Burkina Faso, Etiopía, Ghana, Mauritania y Yemen. Además, el Banco Mundial publicó hace poco un documento en el que indicaba que los países en desarrollo estaban en condiciones de absorber 30.000 millones más de dólares de asistencia extranjera. El estudio seleccionaba una muestra de 18 países que en los últimos tiempos han “mejorado considerablemente sus políticas....utilizado productivamente la asistencia.... y seguían teniendo pendientes considerables necesidades de desarrollo”. El documento llega a la conclusión de que los 18 países podrían aprovechar eficazmente un incremento considerable de la asistencia. |