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  Invirtiendo en el desarrollo
El informe principal
Prefacio
Objetivos de Desarrollo del Milenio
Diez recomendaciones fundamentales
Por qué los ODM son importantes y por qué nos estamos quedando atrasados
Procesos a nivel de los países para alcanzar los Objetivos
Recomendaciones para el sistema internacional de apoyo a los procesos al nivel de cada país
Costos y beneficios de la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Notas, Referencias
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Recomendaciones para el sistema internacional de apoyo a los procesos al nivel de cada país


Determinación del sistema de asistencia
Medidas fundamentales para mejorar la prestación de ayuda
Grandes logros en el comercio mundial
Bienes públicos regionales y mundiales
La labor comienza en 2005 con un decenio claramente ambicioso

Determinación del sistema de asistencia

 

El sistema de asistencia para el desarrollo tiene potencial suficiente para ayudar a los países a conseguir los Objetivos, pero para ello necesita seguir un enfoque mucho más concreto. A continuación se indican los 10 problemas principales con que se enfrenta el sistema en la actualidad (cuadro 4A y 4B ).

Falta de procesos de asistencia basados en ODM
El sistema carece de un enfoque coherente basado en los ODM para reducir la pobreza. Por ejemplo, las instituciones de Bretton Woods deberían hacer mucho más para ayudar a los países a conseguir y ejecutar estrategias de reducción de la pobreza para alcanzar los ODM. El programa del FMI se ha diseñado sin conceder casi ninguna atención sistemática a los Objetivos al considerar un marco macroeconómico o un presupuesto para cada país. En la inmensa mayoría de programas por países respaldados por el FMI desde que se adoptaron los Objetivos, apenas ha habido debate acerca de si los planes conducirían a conseguirlos.

En su labor consultiva a nivel de los países, el Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas de las Naciones Unidas ha revelado que las instituciones bilaterales y multilaterales no han animado a los países a considerar seriamente los Objetivos de Desarrollo del Milenio como objetivos operativos. Muchos países de bajos ingresos han concebido ya planes para incrementar sus estrategias sectoriales, pero a causa de limitaciones presupuestarias no han podido ponerlos en práctica. En otros casos, se aconseja a los países que ni siquiera estudien la posibilidad de llevar a cabo esos planes de incremento de escala. Afortunadamente, las instituciones de Bretton Woods están mostrando actualmente más interés en la posibilidad de basar los programas por países que respaldan en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y es importante para ellos persistir en ese interés manifestado.

Los asociados en el desarrollo no tienen en cuenta sistemáticamente las necesidades a nivel de los paísesComo los asociados en el desarrollo no se guían por un conjunto coherente de metas operativas, no hay criterios claros para evaluar los tipos o cantidades de asistencia para el desarrollo que requieren los diferentes países. Por ejemplo, no hay un marco establecido para diferenciar entre el apoyo prestado a países con gobiernos corrompidos y el apoyo prestado a los países que son débiles pero quieren hacer algo.

La mayor parte de los procesos de desarrollo sólo prevénactividades a corto plazo
El desarrollo es un proceso a largo plazo, pero los procesos fundamentales de la alianza internacional están orientados a corto plazo. Cuestión de la mayor importancia para los países de bajos ingresos, los DERP suelen exponer estrategias de tres años de duración, lo que tiende a dar por sentado que hay muchas limitaciones en vez de esforzarse por encontrar la forma de superarlas con el tiempo. En muchos casos, los actuales ciclos de planificación son aún más cortos y están dictados por la frecuencia de las reuniones anuales de grupos consultivos.

El apoyo técnico es inadecuado para el incremento de escala de los ODM
La mayor parte de los países de bajos ingresos requieren apoyo técnico del sistema internacional para preparar planes de inversión con incrementos de escala destinados a alcanzar los Objetivos. Sin embargo, los organismos internacionales, que son los depositarios mundiales de conocimientos centrados en sectores específicos –como la FAO o el FIDA para la agricultura, UNICEF para la salud de la infancia, ONUDI para el desarrollo industrial, o la OMS para los sistemas de salud y la lucha contra las enfermedades– suelen recibir peticiones para que se ocupen principalmente de proyectos piloto en menor escala. En general, los organismos técnicos de las Naciones Unidas sobre el terreno no están preparados para ayudar a incrementar los programas nacionales.

Los organismos multilaterales no están coordinando su apoyo
Las organizaciones multilaterales compiten a menudo por la financiación de gobiernos donantes para poner en práctica proyectos pequeños, en vez de prestar apoyo a presupuestos y planes a escala del país. Los diversos fondos, programas y organismos de las Naciones Unidas han empezado a coordinar sus esfuerzos a través de la estructura del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo en la sede y de los Equipos de las Naciones Unidas por países, pero a menudo eso se traduce más bien en un foro de diálogo que en una verdadera coordinación. Además, los organismos de las Naciones Unidas a menudo no están bien vinculados con las actividades locales de las instituciones de Bretton Woods y de los bancos regionales de desarrollo, que tienden a tener el mayor y mejor acceso para asesorar a un gobierno, ya que son los que proporcionan el mayor volumen de recursos.

La asistencia para el desarrollo no está establecida para alcanzar los Objetivos
Como ha indicado recientemente el Director Gerente del FMI, en el mundo desarrollado recae la mayor responsabilidad por la consecución de los Objetivos (recuadro 7). Las inversiones públicas no se pueden incrementar sin aumentar mucho la asistencia oficial para el desarrollo. Esto es particularmente importante en los países de bajos ingresos en los que los niveles de asistencia se establecen más según las preferencias de los donantes que según las necesidades de los países en desarrollo. Aunque la sostenibilidad a largo plazo y la creación de capacidades en los países más pobres requiere apoyo para hacer frente a los gastos recurrentes –como salarios y mantenimiento– los donantes se han negado generalmente a apoyarlos, evitando de esa manera toda esperanza de verdadera sostenibilidad. De manera análoga, aunque la escasez de trabajadores es a menudo la mayor dificultad con que tropiezan los países que procuran prestar servicios sociales básicos, los donantes no han invertido sistemáticamente en la capacitación anterior al servicio de los trabajadores de salud y de enseñanza y de otros trabajadores esenciales. Las corrientes de asistencia no están creciendo tan rápidamente como se había prometido. Como ni siquiera los tan anunciados compromisos de Monterrey han llegado a materializarse plenamente, los países en desarrollo se preguntan si los países desarrollados se han comprometido realmente a alcanzar los Objetivos.

La “sostenibilidad de la deuda” debería volver a definirse como “el nivel de deuda coherente con la consecución de los ODM”

El alivio de la deuda no está alineado con los Objetivos
Las metas para el alivio de la deuda se basan en indicadores arbitrarios (proporción deuda-exportación) más bien que en necesidades basadas en los ODM. Muchos países pobres muy endeudados (PPME) conservan una deuda excesiva debido a los acreedores oficiales (como las instituciones de Bretton Woods) incluso después de haberse beneficiado del alivio de la deuda. Muchos países de medianos ingresos se hallan en una situación análoga y reciben poco alivio para la deuda o ninguno.

La financiación para el desarrollo es de muy escasa calidad
La calidad de la asistencia bilateral es a menudo muy baja. Demasiado a menudo:

  • Es sumamente imprevisible.
  • Está destinada a la asistencia técnica y a la asistencia de urgencia, más bien que a las inversiones, a la capacidad a largo plazo, y al apoyo institucional.
  • Está vinculada a contratistas donantes.
  • La efectúan los donantes por separado, en vez de coordinarla para apoyar un plan nacional.
  • Por razones geopolíticas está dirigida particularmente a países pobremente gobernados.
  • No es objeto casi nunca de evaluación sistemática para determinar sus resultados.

La AOD de baja calidad ha fomentado la grave tergiversación de que la asistencia no funciona, afirmación que ha amenazado el apoyo público a largo plazo destinado a la asistencia para el desarrollo. La asistencia funciona, y promueve el crecimiento económico así como los adelantos en sectores específicos, cuando está destinada a inversiones genuinas sobre el terreno en países con una gobernanza razonable (recuadro 8). El problema no es la asistencia, sino la forma en que ésta se presta la asistencia, a qué países se presta y en qué cuantía. Para los países de bajos ingresos, solamente el 24 por ciento de la asistencia bilateral puede financiar realmente las inversiones sobre el terreno (cuadro 5). La proporción de la asistencia multilateral es mejor: un 54 por ciento, aunque diste mucho de tener un volumen ideal.

Sistemáticamente se descuidan las prioridades principales de los ODM
Los programas de desarrollo descuidan sistemáticamente las inversiones necesarias para la integración regional, la gestión ambiental, la actualización tecnológica, los esfuerzos por promover la equiparación de géneros e incluso para intervenciones fundamentales como las relacionadas con carreteras, electricidad,
vivienda adecuada, lucha contra las enfermedades, nutrientes para el suelo, y salud sexual y reproductiva.

La incoherencia normativa persiste
Muchos países desarrollados han identificado a la incoherencia como uno de los problemas fundamentales de sus políticas. Por ejemplo, un gobierno puede proporcionar asistencia para apoyar la agricultura de un país exportador de alimentos, al mismo tiempo que levanta barreras de mercado al acceso de esas mismas exportaciones agrícolas. De manera análoga, un ministerio de finanzas puede percibir pagos para la deuda que contrarrestan los beneficios de la asistencia que está prestando el ministerio encargado del desarrollo. La existencia de políticas incongruentes pone de relieve la necesidad de que haya un conjunto claro de objetivos mensurables para alinear las políticas de los países desarrollados.

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