Los ODM no se pueden conseguir únicamente mediante inversiones a nivel de los países, el alivio de la deuda y la reforma del comercio. Las estrategias nacionales deben vincularse entre sí y con los mecanismos internacionales de coordinación a fin de proporcionar bienes públicos regionales y mundiales.
Instituciones e infraestructura regionales
Los vecinos inmediatos de un país suelen ser sus socios comerciales más importantes. Esos vínculos se pueden reforzar mediante la infraestructura regional y la cooperación normativa, dos factores que son de importancia crítica para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza cuando una economía tiene una población pequeña o si se trata de un país sin litoral, un Estado insular pequeño o un país que depende de sus vecinos para obtener los alimentos, el agua o la energía que necesita. De forma análoga, la diversidad biológica, la contaminación del aire, la desertificación y las divisorias hídricas transfronterizas sólo se pueden gestionar a través de estrategias regionales. Y como muchos conflictos locales tienen repercusiones en regiones íntegras o están impulsados por tensiones regionales, la gestión de conflictos requiere una mayor cooperación regional para detectar los conflictos antes de que estallen y para desarrollar respuestas coordinadas de los países limítrofes con miras a ponerles término.
Para abordar esas necesidades, recomendamos que cuatro tipos de bienes públicos regionales reciban apoyo internacional y se integren en las estrategias nacionales de reducción de la pobreza basadas en los ODM:
- Infraestructura de los transportes, de la energía o de la gestión de recursos hídricos.
- Mecanismos de coordinación para la gestión de cuestiones ambientales transfronterizas.
- Instituciones para promover la cooperación económica, incluida la cooperación y la armonización de políticas y procedimientos comerciales.
- Mecanismos de cooperación política para el diálogo regional y la consecución de consenso, de los cuales un buen ejemplo es el Mecanismo africano de examen inter pares.
El fortalecimiento del suministro de bienes regionales requiere inversiones sustanciales. Para los países de bajos ingresos, esto suele entrañar la necesidad de financiación externa. Los países también necesitan reforzar sus instituciones racionalizando responsabilidades y concediendo cierta soberanía a los asociados
cuando sea necesario.
Movilización de la ciencia y tecnología mundiales para los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Los adelantos en materia de ciencia y tecnología permiten que la sociedad movilice nuevas fuentes de energía y materiales, luche contra las enfermedades, produzca y recoja cosechas, movilice y difunda informaciones, transporte a personas y bienes con mayor velocidad y seguridad, limite el tamaño de la familia según se desee, y muchas más cosas, pero esas tecnologías no son gratuitas. Son el fruto de enormes inversiones sociales en educación, descubrimientos científicos y proyectos tecnológicos específicos.
Cada país de altos ingresos que ha tenido éxito hace inversiones públicas especiales para promover las capacidades científicas y tecnológicas. Desgraciadamente, los países pobres han sido casi siempre espectadores o, en el mejor de los casos, usuarios de los avances tecnológicos producidos en el mundo de altos ingresos y que son idóneos. Los países pobres han tendido a carecer de grandes comunidades científicas y tecnológicas. Sus científicos e ingenieros, crónicamente mal remunerados, se van al extranjero para buscar empleo en la investigación científica y el desarrollo. Las empresas privadas, además, centran sus actividades innovadoras en problemas y proyectos de los países ricos, ya que en ellos es donde hay un rendimiento financiero adecuado.
Toda estrategia encaminada a alcanzar los ODM requiere un esfuerzo mundial especial para crear capacidades científicas y tecnológicas en los países más pobres, tanto para ayudarles en su desarrollo económico como para asistirles en la búsqueda de soluciones para los propios retos científicos de los países en desarrollo. Una de las actividades importantes debería consistir en fortalecer las instituciones de enseñanza superior. También se requiere un esfuerzo mundial especial para encauzar la investigación y el desarrollo hacia retos concretos con que se enfrentan en materia de enfermedad, clima, agricultura, energía y degradación ambiental. Hay perspectivas realistas para el desarrollo de nuevas vacunas y medicamentos para el paludismo, el VIH/SIDA, la tuberculosis y otras enfermedades letales en países pobres. Productos mejorados para la salud sexual y de procreación incluyen microbicidas, nuevos métodos de control para la mujer y anticonceptivos para el hombre. Variedades agrícolas y sistemas de cultivo mejorados pueden incrementar la productividad alimentaria de una agricultura sin más riego que el pluvial. Previsiones y una supervisión ambiental exactas pueden ayudar a poner de relieve las acciones que tienen las repercusiones más positivas. Hay abundancia de otros ejemplos.
Para abordar esas cuestiones científicas de máxima urgencia, la financiación pública directa de las investigaciones tiene que aumentar. Una estimación preliminar sugiere que por lo menos se requerirán 7.000 millones de dólares al año, de los cuales quizá 4.000 millones irán a la salud pública. Otros 1.000 millones de dólares serían para la agricultura y para mejorar la gestión de recursos naturales, triplicando casi el presupuesto actual del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR). Se necesitarían aproximadamente otros mil millones de dólares para tecnologías energéticas mejoradas, y quizá se necesiten otros mil millones de dólares para comprender mejor los aspectos estacionales, interanuales y a largo plazo del cambio climático.
Una estrategia internacional para moderar los cambios climáticos
El cambio climático es un importante aspecto del desarrollo del que hay que ocuparse con urgencia. A menos que el calentamiento global se reduzca, es probable que la incidencia de las sequías y las inundaciones aumente, las enfermedades transmitidas por vectores tal vez amplíen su ámbito, y muchos ecosistemas, como los manglares y los arrecifes de coral, quedarán probablemente sometidos a una gran presión. En suma, los logros de la lucha contra las enfermedades, el hambre, la pobreza y la degradación ambiental corren el riesgo de quedar contrarrestados a causa del cambio climático.
Además de una mejor comprensión científica del cambio climático y de las estrategias de adaptación a nivel de los países, el mundo necesita moderar el cambio climático y para ello tiene que estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero, promover la captación de carbono y ayudar a los países a adaptarse a los efectos del cambio climático. Hay que poner en práctica medidas adicionales para estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera en el futuro próximo. Según se convino en Johannesburgo, la responsabilidad principal por la moderación del cambio climático y otras pautas insostenibles de producción y consumo, como la explotación excesiva de las pesquería globales, deben recaer en los países que causan los problemas. Esos países son los de altos ingresos y algunos de los países de ingresos medianos que están en rápida expansión.
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