De todas las cuestiones internacionales relacionadas con el desarrollo, el comercio es una de las que mayor carga política tiene. A pesar de su extraordinaria importancia, dista mucho de ser una varita mágica que permita conseguir el desarrollo. El lema “ayuda no, comercio sí” es errónea, particularmente en el caso de los países más pobres. Las reformas comerciales son complementarias de otros segmentos de la política de desarrollo, como las inversiones en infraestructura y los programas sociales destinados a crear una fuerza de trabajo sana y apta. Como se señaló en Monterrey, una política comercial internacional basada en los ODM debe centrarse en dos cuestiones primordiales:
- Un acceso mejorado a los mercados y una mejor relación de intercambio para los países pobres.
- Una mejor competitividad de suministros en lo que se refiere a las exportaciones de países de bajos ingresos, mediante un incremento de las inversiones en infraestructura (carreteras, electricidad, puertos) y la facilitación del comercio.
Para establecer un amplio marco de progreso, recomendamos que los dirigentes políticos mundiales empiecen por convenir en un marco a largo plazo convenientemente alejado (por ejemplo, el año 2025) para la supresión total de barreras para el comercio de mercancías, una liberalización sustancial y general del comercio de servicios, y el cumplimiento universal de los principios de reciprocidad y no discriminación. En el contexto a plazo más cercano del Programa de Desarrollo de Doha y de los ODM, recomendamos que los siguientes resultados fundamentales se acuerden antes de mediados de 2005.
Agricultura
Entre las cuestiones comerciales agrícolas, debe darse la máxima prioridad al mejoramiento del acceso a los mercados, con reducciones muy considerables en los aranceles máximos y en la escalada de aranceles, y con la supresión paulatina de derechos específicos sobre las exportaciones de países de bajos ingresos (como el algodón). También a corto plazo debe llegarse a un compromiso vinculante para abolir las subvenciones a la exportación y los planes de precios a dos niveles.
Mercancías no agrícolas
Las exportaciones de los países en desarrollo a los países desarrollados tropiezan con tarifas que, por término medio, son cuatro veces más elevadas que las que encuentran las exportaciones de otros países desarrollados. Los países en desarrollo sufren también como consecuencia de su propia protección, que no solamente reduce la competitividad en los mercados mundiales sino que también limita las oportunidades de incrementar el comercio entre ellos. En la Ronda de Doha, los países desarrollados deben tender a vincular todas las tarifas de mercancías no agrícolas a un valor cero para el año 2015. Un objetivo a mediano plazo podría ser que no hubiera tarifa superior al cinco por ciento para el año 2010. De esa manera, los países en desarrollo podrían tender a obtener una tarifa cero para el año 2025. Si es absolutamente indispensable, los países más pobres podrían tender a agrupar todas las tarifas a una tasa uniforme y máxima durante un período razonable.
Servicios
La obtención de un derecho de liberalización de los servicios requiere cuidadosa atención a la naturaleza, el ritmo y la secuencia de la reforma. La liberalización del modo 4 del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicio (AGCS) –circulación temporal de la mano de obra para prestar servicios– debe adoptarse con carácter de alta prioridad en la Ronda de Doha. Animamos a los países en desarrollo a intercambiar el compromiso de abrir el modo 1 (suministro transfronterizo de servicios) y el modo 3 (inversiones directas extranjeras en servicios) a cambio de un ofrecimiento real de los países desarrollados en cuanto al modo 4.
Tratamiento especial y diferencial
La cuestión del tratamiento especial y diferencial tiene sentido cuando se trata de economías en desarrollo que generalmente tienen una capacidad más limitada de aprovechar las nuevas oportunidades del comercio y de sufragar el coste de los ajustes. Debe promover la flexibilidad, el tiempo y la asistencia necesarios para la aplicación. Conviene esforzarse en obtener plazos más largos para ajustar la liberalización y mejorar la tecnología. Un “fondo de asistencia para el comercio” acorde con las dimensiones de la tarea permitiría que se previeran compromisos para ajustar los costos asociados con la aplicación de un programa de reforma de Doha.
Promoción de la competitividad de las exportaciones en los países en desarrollo
Los países deben seguir esforzándose por abrir las fronteras del comercio, pero también deben continuar recibiendo ayuda adicional para superar sus barrerasde producción por lo que se refiere al suministro, con especial hincapié en las inversiones para la productividad agrícola, la infraestructura (como carreteras, puertos, telecomunicaciones y fuerza eléctrica), y exportaciones que requieren mucha mano de obra. Eso es particularmente importante para los países menos adelantados. La competitividad de las exportaciones no debe promoverse de una forma que fomente prácticas laborales discriminatorias o coercitivas o que influya negativamente en el ambiente natural, por ejemplo mediante prácticas de pesca o forestales insostenibles. |