Cada uno de esos problemas es importante, pero cada uno de ellos también se puede resolver mediante acciones decididas específicas de los asociados en el desarrollo. A continuación se exponen 10 recomendaciones esenciales acerca de lo que conviene que hagan los donantes.
Confirmar los Objetivos como metas operativas concretas para los países
Los organismos de desarrollo bilaterales y multilaterales y otras instituciones internacionales apropiadas deben formular explícitamente que apoyan las estrategias de reducción de la pobreza basadas en los ODM.
Diferenciar el apoyo de los donantes según las necesidades a nivel del país
Los gobiernos donantes deben distinguir entre los países para que la asistencia se centre allí donde cambie algo, y a fin de que los donantes no dejen de lado a los países que necesitan más la asistencia para centrar su atención en otros que interesan más desde el punto de vista geopolítico. Se necesitarán diferentes tipos de apoyo para los países de medianos ingresos, los países bien gobernados que hayan caído en la trampa de la pobreza, y los países pobremente gobernados que están en la trampa de la pobreza (recuadro 9). También se debe prestar especial atención a los países en conflicto y a los países con necesidades especiales como las economías de países sin litoral o de pequeños países insulares.
Promover marcos de 10 años para poder anclar estrategias de tres a cinco años de duración
Para abordar sistemáticamente las necesidades de desarrollo a largo plazo, los países deben producir una evaluación de las necesidades para los ODM hasta 2015 y un marco normativo correspondiente de 10 años. Ese marco sería entonces la orientación de la estrategia, más detallada y a plazo más corto, de la reducción de la pobreza para los ODM.
Coordinar el apoyo técnico en torno a los ODM
Los organismos bilaterales y multilaterales deben organizar sus actividades técnicas en torno a los países que prestan apoyo para el desarrollo y la ejecución de estrategias de reducción de la pobreza basadas en los ODM. El Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (GNUD) debe orientar a los Equipos de las Naciones Unidas de los países en su apoyo a los ODM, y el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo debe determinar la forma específica en la que Equipo del país apoyará al gobierno para conseguir los ODM. Recomendamos que los especialistas de los organismos reciban capacitación para complementar sus conocimientos actuales sobre sectores específicos con aptitudes básicas para apoyar los procesos de presupuestación a nivel del país. Recomendamos, asimismo, el establecimiento de centros técnicos regionales e intersectoriales, constituidos por varios organismos, para apoyar a los gobiernos y a los equipos de los países de las Naciones Unidas a formular, financiar e implementar estrategias de reducción de la pobreza basadas en los ODM.
Fortalecer el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo y al Coordinador Residente de las Naciones Unidas
En su calidad de principal representación de las Naciones Unidas sobre el terreno, la Oficina del Coordinador Residente de las Naciones Unidas necesita un enorme fortalecimiento, tanto para coordinar entre organizaciones de las Naciones Unidas por conducto del Equipo de las Naciones Unidas para el país como para administrar el núcleo de personal técnico que apoye al gobierno anfitrión en el desarrollo y la ejecución de la estrategia de reducción de la pobreza basada en los ODM. Los representantes locales de las instituciones financieras internacionales deben ser miembros activos del Equipo del país. El PNUD puede desempeñar un importante papel en la coordinación del fortalecimiento de la posición del Coordinador Residente.
Fijar los niveles de la AOD según una evaluación adecuada de las necesidades
Los niveles de la AOD deben fijarse según la evaluación de las necesidades de los ODM, en vez de determinarse por motivos políticos o sobre la base de una presupuestación gradual, como sucede ahora. En asociación con las instituciones locales de investigación, el Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas ha abordado las primeras evaluaciones ascendentes (de abajo hacia arriba) de las necesidades de las inversiones a nivel del país requeridas para conseguir los Objetivos. Aunque esas primeras estimaciones han de recibir una mayor precisión por conducto de los procesos reales a nivel de países que recomendamos en el presente informe, los resultados indican que el coste total de las inversiones en los países de bajos ingresos es del orden de 70 a 80 dólares per cápita y año (véanse, por ejemplo, los resultados para Ghana en el cuadro 6). Los países de medianos ingresos estarán generalmente en condiciones de permitirse esas inversiones por su propia cuenta, pero los de ingresos bajos, incluso después de iniciar un incremento importante en la movilización de sus recursos, requerirán aproximadamente entre 40 y 50 dólares per cápita de financiación externa en 2006, cifras que subirán a 70 a 100 dólares en 2015. Para lograr las sostenibilidad de los programas, la asistencia para el desarrollo debe abarcar también los costos recurrentes (como mantenimiento, operaciones y salarios del sector público) además de los gastos de capital.
Profundizar y ampliar el alivio de la deuda y proporcionar subvenciones en vez de préstamos
La “sostenibilidad de la deuda” debería volver a definirse como “el nivel de deuda coherente con la consecución de los ODM”, llegándose así al año 2015 sin que la deuda sobresalga de nuevo. Para muchos países pobres muy endeudados, eso significará una cancelación del 100 por ciento de la deuda. Para muchos países de medianos ingresos muy endeudados, eso requerirá un mayor volumen de alivio de la deuda del que se ha ofrecido hasta ahora. Para unos países pobres que no figuran en la lista de los países pobres muy endeudados (PPME), como Nigeria, la consecución de los Objetivos requerirá un importante volumen de cancelación de la deuda. Un corolario para los países con bajos ingresos es que la AOD actual y futura debe consistir en subvenciones más bien que en préstamos.
Simplificar y armonizar las prácticas de asistencia bilateral para apoyar los programas por países
Para potenciar la identificación nacional con las estrategias basadas en los ODM y para limitar los gastos de transacción de la prestación de apoyo financiero, los donantes bilaterales deberían utilizar una simplificación de los mecanismos de coordinación, por ejemplo enfoques de base sectorial, apoyo presupuestario directo, y financiación multilateral como la que se hace a través del Fondo Europeo de Desarrollo y la Asociación Internacional de Fomento. También deberían ocuparse urgentemente del seguimiento de las acciones que se fijaron en el programa de armonización de Roma.
Centrarse en prioridades descuidadas y bienes públicos olvidados
Los asociados en el desarrollo deben apoyar a los países en desarrollo para que promuevan prioridades desatendidas como la salud materna, la igualdad de los géneros y la salud en materia de procreación, y se ocupen de bienes públicos descuidados, entre ellos las capacidades científicas a largo plazo, la gestión ambiental, la integración regional y las infraestructuras transfronterizas.
Cotejar la coherencia normativa con los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Los donantes deben evaluar sus políticas de desarrollo, las extranjeras y las financieras con referencia específica a los Objetivos. Los donantes deben atenerse por lo menos a las mismas normas de transferencia y de coherencia que ellos esperan de los gobiernos de los países en desarrollo. Algunos países han hecho progresos y han iniciado la presentación de sus informes de autoevaluación según el Objetivo 8, pero grupos técnicos independientes deben publicar evaluaciones independientes de las repercusiones de la política de los donantes y sobre la coherencia de los donantes, con datos que se publiquen para que permitan un nuevo análisis. |