En cada uno de los países que desea alcanzar los Objetivos, la hipótesis inicial debe ser que ello es factible a no ser que se demuestre técnicamente lo contrario. En muchos de los países más pobres, los Objetivos son realmente ambiciosos, pero se pueden alcanzar todavía para el año 2015 en la mayor parte o incluso en todos los países si todas las partes despliegan esfuerzos intensos encaminados amejorar la gobernanza, a la participación activa y la potenciación de la sociedad civil, a la promoción del sector privado y empresarial, a la movilización de recursos nacionales, a un incremento sustancial de la asistencia en países que la necesitan para apoyar las inversiones prioritarias basadas en Objetivos, y a efectuar reformas normativas idóneas en el plano mundial, como en el caso del comercio.
Es esencial que las limitaciones técnicas con que se tropieza para alcanzar los ODM no sean confundidas con limitaciones financieras. Aunque la reducción de la pobreza es responsabilidad principal de los propios países en desarrollo, la consecución de los ODM en los países más pobres –aquellos que genuinamente aspiran a alcanzar las metas de los ODM– requerirá considerables incrementos de la asistencia oficial para el desarrollo a fin de romper la trampa de la pobreza. Instamos a todos los países de bajos ingresos a que aumenten su propia movilización de recursos para los Objetivos mediante un incremento de los fondos presupuestarios dedicados a inversiones prioritarias. Por lo que respecta a los países en que la gobernanza es adecuada pero cuyos recursos nacionales no son suficientes, instamos a los donantes a que continúen sus compromisos de larga data para incrementar considerablemente la asistencia. En suma, insistimos en que haya una cofinanciación del incremento de escala para las inversiones basadas en los ODM. Los países ricos no deben postergar más su intervención en la negociación.
Nuestra recomendación operativa fundamental es que cada país en desarrollo cuya pobreza sea extrema adopte y ejecute una estrategia nacional de desarrollo que sea suficientemente ambiciosa para tratar de alcanzar los ODM. Los asociados internacionales para el desarrollo del país –con inclusión de donantes bilaterales, organismos de las Naciones Unidas, bancos regionales de desarrollo y las instituciones de Bretton Woods– deben prestar todo el apoyo necesario para ejecutar la estrategia de reducción de la pobreza sobre la base de los ODM. En particular, la asistencia oficial para el desarrollo debe ser suficientemente generosa para colmar las necesidades de financiación, dándose por sentado que las limitaciones de gobernanza no constituyen una limitación vinculante y partiendo de la hipótesis de que los países receptores están desplegando sus propios esfuerzos razonables para la movilización de recursos nacionales. Si los países tienen ya un Documento de Estrategia para la Reducción de la Pobreza (DERP), dicho DERP se debe revisar a fin de que sea suficientemente ambicioso para conseguir los Objetivos. En países en los que la consecución de los Objetivos está ya al alcance y se desea conseguir un progreso mayor, sugerimos que se adopte una estrategia “ODM plus”, con metas más ambiciosas. Si los países están en conflicto o acaban de salir de un conflicto, sugerimos que las estrategias de desarrollo estén equilibradas con las actividades humanitarias urgentes, especialmente las destinadas a poblaciones desplazadas. |